Cabeceros infantiles

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Cómo elegir cabeceros infantiles

A la hora de elegir cabeceros infantiles, es necesario seguir algunas recomendaciones, para lograr que ellos se sientan a gusto, y puedan tener un sueño reparador. Durante los primeros años de vida, las personas saltan, corren, gritan, juegan, estudian, y sus energías al final de la noche están drenadas. 

No obstante, estudios aseguran que si algún elemento del dormitorio molesta al niño, podría desarrollar trastornos del sueño que afectarán su calidad de vida y ocasionarán somnolencia diurna, problemas de conducta, déficits cognitivos, alteraciones en el ánimo, entre otros.

La idea es prevenir que esto ocurra, por lo que debes elegir cada elemento minuciosamente. El cabecero no es la excepción. ¿Quieres saber más para ayudar a tu pequeño y optimizar su crecimiento? Traemos este artículo para ti.

¿Por qué es importante el cabecero en una habitación infantil?

Para garantizar el bienestar de toda tu familia, cada elemento de los dormitorios debe elegirse con cuidado, en especial el de las habitaciones infantiles. El dormitorio de los pequeños de la casa, debe estar ordenado y limpio, con el fin de que se sienta a gusto en su espacio personal y tome buenos hábitos desde temprana edad. 

El cabecero correcto logrará que tu hijo se sienta en paz, relajado, motivado, vital, y con suficiente energía para cumplir sus sueños. Los elementos que conforman la cama deben distribuirse de manera proporcionada, y con las distancias recomendadas por los expertos. 

Consideraciones del Feng Shui respecto a los cabeceros infantiles

Podemos recurrir al Feng Shui para entender mejor este principio, puesto que le da gran importancia a la cama de los niños y a todas las piezas o extras que la componen.

La colocación es fundamental, y se recomienda elegirla antes de instalar el cabecero. Lo ideal es que el niño tenga su cama en una posición que no le entre luz, y que al despertar vea algo que le haga sentir paz. 

Seguir los puntos cardinales

La cama y su cabecero deben apuntar preferiblemente a una ventana, y se debe evitar que confronte un pasillo o baño. Asimismo, se pueden organizar de acuerdo con los puntos cardinales. Si la cama apunta al Norte, estimulará la salud y energía de los pequeños, al Sur sirve para mejorar la capacidad de memorización, la intuición, la creatividad, y la calidad del sueño. Una cama orientada al Este provoca dinamismo, y si se guía al Oeste disminuye el estrés o las preocupaciones del niño. 

No debe faltar

El Feng Shui recomienda nunca prescindir de un buen cabecero, sobretodo en habitaciones infantiles. De acuerdo con esta filosofía, un cabecero ofrece estabilidad, y en la mente del niño esto se traduce como que está seguro y protegido, por lo que puede descansar mejor.

Una cama al descubierto deja colar sonidos, exceso de luz, así como el frío durante la noche. Es un proceso inconsciente, que aunque no lo podemos ver, afectará significativamente al niño. 

El tipo de cabecero

Por supuesto, no se puede elegir cualquier cabecero. Los más recomendables son los acolchados, o los de madera. Incluso, si tu presupuesto no te permite brindarle un cabecero a la cama del niño, puedes disponer cojines mullidos y cómodos que remplacen esta pieza. 

En las habitaciones infantiles no se recomiendan los cabeceros de metal o forjados, ni los que tenga espejos. De hecho, los espejos deben estar alejados de la cama, para evitar terrores nocturnos, o que el reflejo de la luz moleste la rutina de sueño.

Incluso hay cabeceros con formas, por ejemplo, cabeceros de casita, que brindan seguridad al niño, y hacen más divertida la dinámica, lo que ayuda a que se sientan seguros. Puedes colocarle luces en la parte superior, de hecho, en el mercado hay modelos que incluyen estas características, y son excelentes si el niño tiene miedo de estar solo. Otra opción es personalizar los cabeceros, acorde a las necesidades del niño. 

Edad

Dependiendo de la edad, será más recomendable un cabecero u otro. Los bebés en sus primeras etapas, necesitan cunas o camitas cómodas, y en estos casos podrías prescindir del cabecero. A medida que van creciendo, si es necesario incorporarlo, además recuerda que estos protegen al niño de golpes contra la pared. 

Medidas

Las medidas son un aspecto esencial a tener en cuenta, el cabecero infantil debe ser un poco más ancho que la cama, al menos un 10 o 15 cm más. Pueden ir sujetados a la cama, a la pared, o al suelo, pero no se recomiendan los últimos, porque podrían ser inseguros para los niños. 

Colores

Siempre es preferible decantarse por colores neutros que emanan tranquilidad y seguridad. Los colores demasiado fuertes, pueden obstruir el sueño reparador, mientras que aquellos muy fríos pueden impactar en el ánimo del pequeño. 

Los accesorios imprescindibles para una cama infantil

Aunado a un buen cabecero, y a una cama infantil de calidad, se recomienda una buena iluminación y ventilación, agregar cuadros de animales, plantas, entre otros. Pero los cuadros y demás elementos decorativos no deben encontrarse sobre la cabeza de la cama, porque esto molestará al niño.

¿Tienes alguna duda? Háznosla saber.